Los contaminantes pueden aparecer en cualquier etapa del proceso productivo y pueden consistir en fragmentos de vidrio, cerámica, piedra o metal.
Si prevé la presencia de vidrio, cerámica o ciertos huesos (como huesos crudos o calcificados), el rayos X es la opción más adecuada.
Si un envase tiene una tapa de aluminio o si su embalaje incluye film metalizado o una bandeja metálica, el rayos X es la alternativa a considerar.
El rayos X es especialmente eficaz para detectar acero inoxidable, pero menos eficiente para detectar aluminio, debido a la baja densidad de este material. El aluminio es altamente conductor, por lo que es más fácilmente detectado por un detector de metales convencional.
Si, por el contrario, los contaminantes que más le preocupan son plásticos u otros materiales sintéticos, como polietileno, polipropileno, nailon o UHMW, el rayos X ofrece un éxito algo limitado en la detección de fragmentos de plásticos densos de mayor tamaño.
Algunos plásticos utilizados en procesos de fabricación, como componentes de transportadores modulares, incorporan materiales que los hacen más detectables por equipos convencionales de detección de metales y de rayos X. No obstante, la mayoría de los materiales sintéticos no serán detectados por la mayoría de los sistemas de detección.